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El viñedo no apaga incendios por sí solo. El territorio gestionado sí cambia el riesgo

2026-09-28

Vista aérea de un viñedo mantenido que interrumpe la continuidad del bosque y el matorral, con camino y depósito de agua.

Un viñedo puede ayudar a frenar un incendio. Pero no porque la vid tenga una propiedad milagrosa ni porque una parcela cultivada sustituya a los servicios de emergencia. Su utilidad aparece cuando la tierra está trabajada, la vegetación combustible se mantiene bajo control y la parcela forma parte de un paisaje coordinado.

Viticultora, técnica forestal y responsable de protección civil estudian un mapa territorial junto a un viñedo.

Esa diferencia importa. Europa busca fórmulas para reducir incendios cada vez más extensos y complejos, y el viñedo empieza a entrar en la conversación como infraestructura territorial, no solo como cultivo. La Comisión Europea informó de que, a 25 de agosto de 2026, habían ardido unas 620.000 hectáreas en la Unión Europea, el doble de la media registrada para esa fecha entre 2006 y 2025. España acumulaba alrededor de 295.000 hectáreas.

La respuesta no consiste en plantar viñas de forma indiscriminada. Consiste en mantener actividad agrícola en lugares estratégicos y romper la continuidad del combustible que permite avanzar al fuego.

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